Dora Bruder. Patrick Modiano. 1997. Francia.

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I

Patrick Modiano, escritor francés de finales del siglo XX y principios de XXI, mira por casualidad un día un viejo aviso que habla de una niña perdida hace varias décadas. Desde allí, Modiano descubre un callejón que lo traslada a ese entonces, a la Segunda Guerra Mundial, en un intento por reconstruir las últimas horas de Dora Bruder, una niña escindida entre los oscuros tiempos de la esvástica.

II

Así como en Proust una magdalena desataba un torbellino de recuerdos—aunque, según parece, a ciertos proustianos de ultimo minuto les causa repelús esta historia y atronan ahora que al creador de la Recherche no le gustaban ni cinco las magdalenas—, asimismo Modiano, en una tarde cualquiera, se ve impelido a su propio rompecabezas cuando un aviso alejado en el tiempo le roba la atención y le incendia las ganas de reconstruir y saber algo que pondría en aprietos al más osado biógrafo. (Una cosa muy francesa, al parecer, esto de correr tras el tiempo perdido y en telarañas.)

Modiano interroga a la ciudad, la que conoció de niño, y descubre que nunca es demasiado tarde para auscultarla en escenas itinerantes y borrosas. Tras recabar una enorme cantidad de información, Modiano se da cuenta de que el pasado no es un pez que se deje atrapar así nomás, que la guerra suele ser la más feroz enemiga de la memoria. Y es que, bien visto, esta obra es fragmentada y con unos enormes vacíos (vacíos que la enriquecen) porque, precisamente, en esa fragmentación descansa el hecho de que esta novela no podría haber sido pensada en otro siglo, pongamos el XIX, sino en el XX, el siglo del hombre vacío y fragmentado.

Porque Modiano, pese a las apariencias, no sólo busca una aguja en un pajar, en el sentido de que sea Dora Bruder lo único que le interesa. En el fondo, la pregunta que se hace Modiano es qué pasa con todas las agujas que caen en el pajar de la Historia y el Tiempo; más cuando ese tiempo ha sido atravesado por una ventisca tan desquiciada como la del régimen nazi.

Así, el trabajo arqueológico-detectivesco hecho por Modiano, más que encontrar, busca entender. Las piezas faltantes, los hilos ausentes de Ariadna que fotografían los datos de que se disponen, hablan con mayor elocuencia de las brutalidades cometidas en esta época que si se dispusiera de todos ellos.

Si, como decía Salman Rusdhie, «contra la brutalidad, recordar es la única defensa», Dora Bruder viene a ser entonces una magnifica reflexión sobre la memoria como resistencia necesaria ante la barbarie.

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