10 grandes películas basadas en novelas escritas por un Premio Nobel.

the-piano-teacher

Envuelto siempre en controversias, el Premio Nobel es sin duda, en medio del océano de premios literarios, el más prestigioso de ese ámbito. Sin embargo, al observar cierta predilección por los escritores europeos, algunos han concluido que el premio está viciado. Que en su entrega median ciertas posiciones políticas o motivos alejados del talento o del arte.

Es un hecho que este premio no se decanta siempre por ganadores previsibles o populares, y que, además, no hace esfuerzos por esconderlo: Arthur Miller y Milan Kundera fueron descartados en este sentido, y, recientemente, Haruki Murakami fue víctima del mismo fenómeno primero, al perder ante a Alice Munro, y luego, frente a Patrick Modiano.

Algunos escritores, se rumora, no fueron premiados por su cercanía a gobiernos mal vistos, o quizá por algún tipo de vínculación a países hostiles a Occidente (Tolstói, Chéjov o Borges); otros, como Fernando Pessoa o Franz Kafka, no ganaron porque sus obras fueron publicadas tras su muerte. Esto demuestra que, a veces, los que ganan los grandes premios no siempre son los mejores; una situación que también se presenta, en ocasiones, en el ámbito del cine.

Desde que los premios Nobel se entregan, en teoría, a los mejores escritores, muchos han supuesto que de sus obras resultarán grandes películas. ¿No es así? Error. A decir verdad, no es fácil encontrar clásicos del cine basados en las obras de un Premio Nobel. Esto podría explicarse por las dificultades de adaptar la complejidad o lo prosaico de una escritura a algo tan visual como una película. De ahí que las adaptaciones de libros, tan bien escritos, resulte una tarea harto difícil.

Con todo, hay algunos ejemplos sobresalientes de lo que puede suceder cuando la buena literatura y el cine se dan la mano. Esta lista contiene algunos de ellos.

  1. Lejos de ella (2006)

Nobel: Alice Munro
Director: Sarah Polley

2

Incluso si las comparaciones con Chejov y Melville pudieran parecer algo aduladoras, Alice Munro es hoy por hoy la bandera que mejor ondea en el género del cuento. La canadiense sorprendió al mundo literario al ganar el Premio Nobel en 2013, en lugar del gran favorito, Haruki Murakami.

Pero, antes de ese 2006, su cuento “The Bear Came Over the Mountain”, ya había dado lugar a una interesante película que pasó relativamente inadvertida. El cuento, publicado originalmente en 1999, habla de una pareja que sufre por una infidelidad y la enfermedad de Alzheimer. A través de lapsus de memoria, de giros y una actuación excepcional de Julie Christie, la historia fluye bien sin tramos excesivamente lentos.

Lejos de ella trae un montón de otras películas a la memoria. La relación entre el amor y la memoria, tiene algunas similitudes con “The Notebook”, al tiempo que se inscribe en esa línea de “películas familiares” al estilo Big Fish o Los chicos están bien.

En términos de lo que representa el deterioro de la enfermedad y la forma en que los humanos filtran lo que desean recordar, Lejos de ella es una película de altura. Es mucho más profunda que la elogiada Siempre Alice, por ejemplo. La dirección de Sarah Polley es otra sorpresa para tener en cuenta, ya que ésta era su primera experiencia en la dirección.

9. Desgracia (2008)

Nobel: J.M. Coetzee
Director: Steve Jacobs

3

Es Desgracia un libro imprescindible de un autor imprescindible. Coetzee es conocido principalmente por su riguroso estilo de narrar, ausente de moralismos y adornos; y es justo esto lo que Desgracia ofrece: una historia verdadera acerca de la pérdida y, por supuesto, la desgracia. David Lurie, un profesor universitario, es expulsado de la Universidad de Ciudad del Cabo tras tener un romance con una estudiante. El maestro, de 52 años, decide mudarse a casa de su hija, que está en el Cabo Oriental.

Entonces, es aquí que empieza el verdadero sufrimiento. Atrapado en una celada tendida por la política del apartheid, David ve cómo su vida se derrumba al punto de tener que luchar para sobrevivir. Para muchos, el libro es una suerte de radiografía de la situación vivida en Zimbabwe durante el gobierno de Robert Mugabe, ya que algunos episodios descritos en él guardan similitudes con ello.

Aun así, no es esta una película aclamada universalmente. Algunos la acusan de ser sólo una brillante exhibición actoral de John Malkovich. Y si bien es cierto que Malkovich nos regala una actuación extraordinaria, la película no versa sólo sobre su desempeño. Desgracia logra entrar en el espíritu de la novela, y es por eso que su recepción no fue tan unánime. Es decir, cuando hablamos de ese tipo de películas que no se inclinan por enseñar una lección moral, por mostrar ciertas emociones, encontramos que, en términos generales, no son bien apreciadas por el gran público. Los que están en busca de un final feliz, de cuentos agradables, aquí sólo conseguirán desolación. Y muchos, ya lo sabemos, no se llevan bien con ella.

  1. Las uvas de la ira (1940)

Nobel: John Steinbeck
Director: John Ford

4

Hoy en día el nombre de John Steinbeck recibe con unanimidad el aplauso de los lectores, pero, para 1962, su obra era muy criticada, incluso por algunos de sus coterráneos. A Steinbeck, cosa curiosa, llegó a tildársele como “uno de los mayores errores de la Academia”. El New York Times dijo que no tenía ni cinco de talento, e incluso el mismo Steinbeck admitió que no se merecía el premio.

Steinbeck, fue siempre visto como un escritor congelado en el tiempo, toda vez que la mayoría de sus obras guardaba ese aire típico de los años 20 y 30. Las críticas se debieron también a ciertos motivos políticos. Sin embargo, Las uvas de la ira fue uno de los grandes logros de Steinbeck, pues era un libro que podía ser descrito como una novela sobre la dignidad humana bajo condiciones muy duras.

Si se compara, por ejemplo, con otros escritores estadounidenses –Faulkner o Hemingway, pongamos por caso–, las limitaciones de Steinbeck saltan a la vista. Pero, pese a ello, su gran obra sirvió como trampolín para un clásico del cine. La película de John Ford no sigue estrictamente el libro, sobre todo en la segunda parte: allí se glorifica la resistencia y el sacrificio del espíritu americano y, quizá gracias a esto, el filme se convirtió en un éxito inmediato. Es más: el mismo Steinbeck, al final, estuvo impresionado con el resultado, sobre todo por el casting de Henry Fonda como Tom Joad.

En conclusión, Las uvas de la ira se mantiene hoy como un enorme himno-denuncia de la gran depresión y de la desigualdad entre ricos y pobres. Después de casi 80 años, el libro y la película se erigen como clásicos indiscutibles; como una muestra de que el legado de Steinbeck sigue y seguirá vivo durante largo tiempo.

  1. Doctor Zhivago (1965)

Nobel: Boris Pasternak
Director: David Lean

5

Esta épica novela fue la razón principal para que a Boris Pasternak le dieran, en 1958, el Premio Nobel. Es un excelente ejemplo de cómo un libro puede ser tan famoso como la película. Doctor Zhivago tiene como trasfondo la Revolución Rusa y cuenta la historia de un hombre, Yuri Zhivago, y su triángulo amoroso con dos mujeres.

La obra maestra de Pasternak no fue bien recibida en la Rusia soviética; por un lado, dejaba ver un rechazo implícito al socialismo; y por otro, hacía una crítica al estalinismo, a los Gulags y a la colectivización de sus políticas. En cuanto a los mensajes subliminales, este libro puede ser comparado con Un día en la vida de Iván Denisovich de Alexander Solzhenitsyn, otro ruso ganador del Premio Nobel -1970-.

El libro fue eternizado de tal modo en la adaptación de David Lean, que en el año 1966 consiguió cinco Oscars. Sin embargo, los críticos no quedaron impresionados, y David Lean destruyó la película por completo. A pesar de todo el éxito cosechado entre el público, David Lean quedó tan devastado por las críticas, que prometió no hacer otra película en su vida. Como bien sabemos, esto no se cumplió, y el británico rubricó más adelante La hija de Ryan y Pasaje a la India, dos películas ganadoras de dos premios Oscar cada una.

En síntesis, la épica historia de tres horas titulada Doctor Shivago, sigue siendo una de las películas más rentables jamás hechas. Y es, de paso, un merecido homenaje a Boris Pasternak, a su mágica obra.

  1. La muerte en Venecia (1971)

Nobel: Thomas Mann
Director: Luchino Visconti

6

La compleja y profunda prosa de Thomas Mann hace que todo sea dudoso en Muerte en Venecia. Cada párrafo, cada capítulo, puede ofrecer dos significados, proponiendo un conflicto, una reflexión y casi olvidando una línea argumental. Como se trata de una novela llena de pensamientos y aforismos, hacer una película sobre ella no era un trabajo fácil.

Sin embargo, Luchino Visconti hizo un trabajo maravilloso: puesto el espíritu esencial del libro en la pantalla, sumó un fuerte estilo visual que ayudó mucho a alcanzar la magnitud del libro. Dirk Bogarde, el protagonista, también aportó una gran cuota: al tiempo que vemos a un alma que se debate atormentada, vemos también el espectáculo de un lúcido hombre solitario, según se prefiera.

La película cuenta la historia de un hombre de mediana edad que viaja a Venecia y que cae violentamente enamorado de un atractivo adolescente. Pero no. La historia no versa sobre la homosexualidad, pues la pasión de Gustav es más espiritual que de carne. La lucha del protagonista es una reminiscencia de la primera novela de Goethe, Las desventuras del joven Werther, pues Goethe y Mann eran alemanes, y este tipo de narrativa fría y trágica es muy cercana a los novelistas europeos.

  1. Hambre (1966)

Nobel: Knut Hamsun
Director: Henning Carlsen

7

Tal como Dostoievski en sus mejores días, Knut Hamsun fue un maestro en la construcción de personajes. De hecho, Ponto, el antihéroe en Hambre, podría ser descrito como otro Raskolnikov -Crimen y castigo- o como Ivanovich -El jugador-, ambas novelas de Dostoievski.

Ponto es un escritor solitario que divaga por las calles de Christiania–actual Oslo–en la miseria extrema, golpeado por el frío y el hambre. Este estado de miseria le causa varios momentos de locura, violentos cambios de humor, pero, rápidamente, nos damos cuenta de que el hambre de este soñador no es sólo física, sino también (y sobre todo) psicológica. Hay una búsqueda de identidad y de reconocimiento dentro de sus propios delirios.

Henning Carlsen se mantiene fiel al libro, y el personaje principal, interpretado brillantemente por Per Oscarsson (ganador en Cannes), se muestra igual de orgulloso al de la novela. La película es muy apasionante, depresiva y conmovedora, parecida a la mente de Ponto.

Alguna vez, Knut Hamsun también fue muy pobre. Tuvo que trabajar en muchos puestos de trabajo precarios para sobrevivir antes de ser un escritor; así, esta historia podría contener algunos rasgos autobiográficos.

El director danés, Henning Carlsen, murió en 2014. Su última película fue Memoria de mis putas tristes, basada en otra novela de un ganador del Premio Nobel, Gabriel García Márquez.

  1. Sin destino (2005)

Nobel: Imre Kertész
Director: Lajos Koltai

8

Sin destino fue la primera obra de Imre Kertész y la principal razón para que le dieran el Premio Nobel. El húngaro, sobreviviente de un campo de concentración, cuenta en esta novela medio autobiográfica parte de sus experiencias en Auschwitz y Buchenwald.

El personaje principal, György Köves, es tremendamente kafkiano al describir su alrededor, es decir, la barbarie, la deshumanización y la crueldad pura. El retrato del sufrimiento es muy fiable, y por esa razón, Sin destino es considerada una de las obras más importantes sobre el Holocausto; una lectura obligada para aquellos interesados en el tema de la Segunda Guerra Mundial.

Kertész se encargó de escribir el guion, que es lo mismo que afirmar que la película es bastante fiel al libro. La película fue la producción húngara más cara jamás hecha, y su recepción fue positiva en todo el mundo, sobre todo por el tema y la popularidad de Imre Kertész. La fotografía, por su parte, también fue muy elogiada.

Sin destino triunfó gracias a la dualidad entre algunas bellas imágenes y los hechos truculentos contenidos en ellas. Es una concepción poética entre lo bello y lo feo, entre la vida y la muerte. Una dicotomía que se puede observar a través de la alternancia de colores -blanco y negro, color y sepia- que funciona como una guía de los estados de ánimo.

  1. La pianista (2001)

Nobel: Elfriede Jelinek
Director: Michael Haneke

9

Suele suceder, no pocas veces, que los escritores que ganan el Premio Nobel mantienen un actitud humilde tras ganarlo. Wislawa Szymborska lo hizo; Steinbeck, rápidamente, dijo que no se lo merecía; y Elfriede Jelinek, haciendo alusión a Peter Handke, dijo que otros deberían haber ganado en lugar de ella.

La escritora austriaca, muy influida por el modernismo de Robert Musil, causó controversia en la Academia: primero por faltar a la ceremonia, y segundo por su prosa y los temas empleados. Algunos calificaron a sus obras en los siguientes términos: “sin estructura artística”,  “un daño irreparable a la literatura como un arte”.

Por eso, publicado en 1983, La pianista fue otro excelente ejemplo de cómo Jelinek podía causar polémica.

Erika Kohut es una profesora de piano sexualmente reprimida, que aún duerme en la cama de su madre a los 36 años. Cuando uno de sus alumnos se enamora de ella, Erika no tiene nada mejor que ofrecerle que una relación incómoda y sadomasoquista, donde ambos interpretan el típico juego de amo y esclavo.

En 2001, el también austriaco Michael Haneke adaptó la novela a la pantalla grande. Al tratar con temas controversiales como el voyeurismo, la auto-mutilación y la parafilia, la película se vio envuelta en una ardua polémica, que, sin embargo, no impidió que obtuviera un resonante triunfo en Cannes, regalando además a Haneke una amplia notoriedad y éxito.

La pianista, en conclusión, es un film terriblemente psicológico y exigente. Es una película que ofrece una irónica sátira sobre la civilización moderna, sobre sus cánones y convenciones.

  1. Enemigo (2013)

Nobel: José Saramago
Director: Dennis Villeneuve

10

José Saramago es probablemente el caso más extraño de un ganador del Premio Nobel, en el sentido de que rara vez contó con una gran popularidad dentro de su país. Pese a ser el único portugués ganador de ese premio, Saramago siempre fue visto como una suerte de “persona non grata” en su tierra.

Antes de ganar el premio, Saramago no era muy popular en Portugal, y su triunfo, en 1998, cayó como un meteorito en tierras lusas. Años antes, algunas de sus obras habían sido censuradas allí, por lo que decidió irse a España, donde vivió hasta su muerte. Siempre corrosivo, José fue una voz polémica al referirse a temas de su tierra relacionados con la política y la religión –era abiertamente ateo–, y esto fue siempre un gran obstáculo para relacionarse con su patria.

El enemigo, realizada por Dennis Villeneuve, se basa en la novela de Saramago El doble, una historia donde un hombre aburrido y cansado descubre un día un doble suyo en la tele. El libro, al igual que la película, tratan sobre la búsqueda de ese hombre extraño. El argumento versa sobre la apatía y el aburrimiento de Tertuliano (en el libro) / Adam (en la película), que repentinamente se ven iluminados con este incómodo descubrimiento. Esta fue la cuarta película basada en una novela de Saramago, tras “La balsa de piedra”, “Ensayo sobre la ceguera” y “Embargo”.

Curiosamente, Dennis Villeneuve, el director de la película, no es lo bastante joven en comparación a otros talentos emergentes como Damien Chazelle y Xavier Dolan. Pero el canadiense será un nombre a recordar por los próximos años en la industria del cine. Se tomó su tiempo para madurar, es cierto, pero ahora, el director -de 47 años de edad- ha hecho sólo películas increíbles. El Enemigo es una clara prueba de ello.

  1. El tambor de hojalata (1978)

Nobel: Günter Grass
Director: Volker Schlöndorff

11

Fallecido en 2015, Günter Grass fue uno de los escritores europeos más controvertidos y esenciales del siglo pasado. Controvertido porque confesó haber servido a las SS nazis; y esencial porque sus obras retratan algunos de los episodios más oscuros y olvidados de Europa, que, sin embargo, continúan presentes.

Ahora bien: El tambor de hojalata viene a ser el pináculo de estos episodios. Oscar, un niño de 3 años, se resiste a crecer. En su cumpleaños recibe un tambor de hojalata que se convierte en ese compañero inseparable que acompasa los ecos de la historia de Alemania, mirada antes y después de la guerra. La crítica mordaz, la ironía despiadada, el humor corrosivo y la liberalidad usada en crear esta obra maestra, hacen de El tambor de hojalata uno de los libros más importantes de la historia de la literatura.

El 1979, la adaptación cinematográfica ganó la Palma de Oro en Canes, al lado de Apocalypse Now, además de alzarse con el Óscar a la mejor película extranjera; un galardón que, en cierto modo, vino a corroborar su éxito.

El humor negro se nos hace provocativo, agudo, pero hay que tener en cuenta que sólo figura en una parte de la cinta, ya que Volker Schlöndorff, Franz Seitz y Jean-Claude Carrière -director, productor y guionista respectivamente- utilizan sólo las dos primeras secciones de la novela.

El jovencísimo actor, David Bennent, nos regala una actuación brillante en el papel estelar. Para ello dota a su personaje de una gran dosis de personalidad y madurez. Sus ojos, por ejemplo, se tornan realmente espeluznates. Y de ahí que, pese a no figurar al principio como una gran película alemana, con los años El tambor de hojalata se ha convertido en una película inolvidable. De culto.

Versión libre de: http://www.tasteofcinema.com/2015/the-10-best-films-based-on-nobel-prize-winners-novels/

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s