Madame Bovary, Gustave Flaubert. Francia. 1857

Madame b

Es el año 1857. En Polonia nace Joseph Conrad, en el Japón un terremoto deja más de cien mil muertos, en Francia muere Augusto Comte y en ese mismo país “una campesinita normanda” salta a escena y sacude a toda la literatura; a toda esa moral que de puntillas mira por encima del hombro.

Pero ya sabemos su nombre. No lo digamos. No es necesario machacar su historia-sus ensoñaciones, su matrimonio mohoso, sus dos infidelidades y su muerte autoprovocada- y repetir que la monotonía, madre de todos los cataclismos, la sofocó hasta elevarla a los altares de la tragedia.

Mejor recordemos lo que nos dejó, su lección más trascendente: que allí donde la vitalidad no ha puesto el pie, donde no se han superado las rutinas y lo nuevo constituye algo que se desconoce por completo, sólo pueden apresarse las ilusiones participando de ellas. Que teniendo en cuenta cómo funciona la vida en sociedad, el sentido de vivir (si alguno existe) debe dirigirse a superar nuestras comarcas, los conformismos, la estrechez de miras en que nos movemos por no contravenir las normas. (O mejor, a riesgo de sonar anticuados, digamos los deberes). Así que aquí sólo se tienen dos opciones: o uno se derriba en su error, o vive a punto de cometerlo a cada instante.

Así como esas cajas que con una luz ultravioleta revelan si un billete es falso o auténtico, asimismo Madame Bovary nos reveló la cara de una realidad desconocida pero palpable: la forma en que la literatura nos acerca a una mejor comprensión de nosotros, de los deseos, de esa libertad que Vargas Llosa describe a plenitud en La Orgía Perpetua:

La tragedia de Emma es no ser libre. La esclavitud se le aparece a ella no sólo como producto de su clase social —pequeña burguesía mediatizada por determinados medios de vida y prejuicios— y de su condición de provinciana —mundo mínimo donde las posibilidades de hacer algo son escasas—, sino también, y quizá sobre todo, como consecuencia de ser mujer

Tres-fragmentos-nuevos-saldran-a-la-luz-editados-por-Gallimard--Aqui--una-edicion-de-bolsillo--

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s